Aprendi a ser formal y cortes...(Charly Garcia/Sui Generis)

A veces la rutina me seca, me anestesia, me consume, me desnutre, me cohíbe, me genera una falsa paz, estar en medio de la nada, bloquear mi mente para no pensar, para que el alma no despierte y se de cuenta de este intento de jugar a la bella durmiente.
Días en que soy el Ficus de casa, que me doy cuenta que existo, por el vapor que dejo en el espejo.
Gracias a un no se sabe que, todo esto cambia .Los sentidos van ganando poco a poco la batalla, aniquilando al aburrimiento. La espontaneidad va tomando carrera, junto con la creatividad que hace saltar las alarmas, recordando éxitos de anteriores batallas, al resto del pelotón, de pronto no soy tan invisible, asoma la nariz y los dientes que recuerdan una sonrisa, y algo mas abajo que late, que duele, que se despierta y exige que entre la luz por la ventana, que el cosmos se vuelva a acomodar, que los libros vuelvan a ser leídos, y que el diafragma se hinche y llene de aire, y las cuerdas vocales actúen como dinamita, ante tanto silencio.
Y cante de la A a la Z, desde Victor Jara a Sabina, recordando viejas canciones, reconstruyendo mis propias letras, el pecho se hincha, las alarmas no se callan y un ungüento de felicidad y ansiedad por recuperar las horas dormidas, se apodera de mi garganta.
No dejes que te poden tu libertad, tu manera de cantar, saltar, caminar, de vivir, de gritar, llorar, de darte a conocer al mundo.
Pelear por ganarle la batalla a la rutina, que solo quiere sabanas limpias y te con leche. Creer que rutina y vida se pueden compaginar, es mas, es necesario para ser un tipo feliz y no un hombre duplicado.

Mariana dijo
Hermoso texto.
Que mejor que que cantar a los gritos y llorar para darnos cuenta que seguimos vivos.
16 Noviembre 2006 | 12:00 AM